sábado, 30 de julio de 2011

Mi ciudad en días oscuros


La imagen que ilustra el post de hoy está tomada recientemente. Es la foto de una ciudad, de mi ciudad. De ella voy a hablaros hoy.

El lugar desde el que hice la foto es uno de tantos a los que me gusta acudir en mis paseos. Desde allí puedo repasar a vista de pájaro cada uno de los lugares emblemáticos de Huesca; puedo pasear con la imaginación por cada una de las calles que me han visto crecer. Pese a ser de noche y mi cámara de fotos francamente mala, además de varias hileras de farolas, puede verse al fondo cómo la Catedral se eleva por encima de los edificios del casco histórico.

Huesca es en buena medida una ciudad de funcionarios y empleados públicos, en la que el sector servicios ocupa a una gran parte de la población. A la sombra de ese tejido administrativo, encuentran cobijo una serie de autónomos y pequeños comerciantes que estimulan la vida económica de una población de poco más de 50.000 habitantes.

La escasa industria que la ciudad es capaz de atraer se resume en un puñado de PYMES que ocupan un par de polígonos industriales semivacíos. Para mayor preocupación, dos de las principales empresas que había –una de ellas constructora, por supuesto- cerraron, con consecuencias nefatas sobre el empleo y el sostenimiento de más de 300 economías domésticas. La agricultura, por su parte, se concentra mayoritariamente en el cultivo del cereal, con especial intensidad en la cebada.

Como no podía ser de otra manera, la presente crisis económica se ha dejado sentir también en las calles de mi ciudad. El impopular recorte salarial a los funcionarios conocido como "el zapatazo", sumado a las subidas de impuestos tanto a nivel estatal como local, ha privado de poder adquisitivo a una gran parte de los oscenses. Yo soy hijo de funcionarios y echando un cálculo rápido puedo afirmar que en 2011 entra en mi casa un 10% menos del dinero que entraba en 2010.

Poniéndonos en extremo simplistas, esto conlleva que por cada diez días que salíamos a tomar algo, ahora sólo podremos salir nueve. En la práctica esto supondría que, bien todos los bares ven reducido su margen de beneficios en un 10%, o bien uno de cada diez bares se verá obligado a cerrar. Esta misma idea es extensible a tiendas de ropa, muebles, electrodomésticos y, en definitiva, a cualquier empresa exclusivamente comercial u orientada al consumo.

Son malos tiempos para España, pero los malos tiempos en Huesca están todavía por llegar. El paro aquí no es todavía una realidad alarmante, pero va a ir incrementándose poco a poco, por medio de una lenta e inexorable desaceleración del consumo.

Pese a ser Huesca una ciudad bastante tranquila, en la que la vida transcurre sin grandes incidentes, se cumple como en todas partes que el desempleo, la delincuencia y la inseguridad ciudadana van de la mano. De dos años a esta parte, se están registrando casos de bandas organizadas que entran a robar en pisos en determinadas zonas de la ciudad; año y medio atrás, se perpetró un atraco a un banco; hace algunos meses atracaron una joyería; y hace tan sólo tres días se produjo un asesinato en un piso de inmigrantes. "Justo ahora, mientras abríamos, estaban levantando el cadáver", comentaba a sus clientes la dependienta de un pequeño establecimiento ubicado cerca del lugar del crimen.

¿Puede alguien explicarme qué está pasando?

Que se avecinan días oscuros, y esto es así tanto en Huesca como en cualquier otro rincón de España.

Podemos sentirnos afortunados por haber vivido la época de mayor esplendor que ha conocido y conocerá la humanidad, y digo
"y conocerá" porque hasta los gurús más optimistas saben que estos años dorados no han de volver. No había que ser un Paul Krugman para darse cuenta de que esta capa de hielo ya no aguantaba un solo idiota más patinando encima: el Estado del bienestar se resquebraja y yo no sé si quiero quedarme aquí para verlo. La idea de marchar al extranjero cobra fuerza por momentos…

Pero cuando algunas noches admiro Huesca iluminada pienso que, después de todo, tampoco estamos tan mal. Es sin duda el alumbrado eléctrico, ese servicio mínimo e ineludible que todo municipio debe prestar, uno de los símbolos del progreso de este país. Una noche más, somos un punto luminoso sobre el mapa de Google Earth: una bombilla diminuta vista desde el espacio que parece querer decirnos que, mientras luzca, aquí es posible vivir. Mejor o peor, eso ya se verá.

3 comentarios:

  1. A mi sinceramente no me importa que las cosas no vuelvan a ser como antes, el estado del bienestar que teníamos era un desmadre.

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  2. Si... Tienes razón, en realidad depende de como miremos las cosas se ven de una forma u otra, igual no estamos tan mal, al fin y al cabo...

    A mi también se me ha pasado por la cabeza en muchas ocasiones irme a otro país, pero por la experiencia más que nada. Lo que si que es cierto es que a Huesca siempre le guardaré un cariño especial, y seguro que si tu también te fueras acabarias echando mucho de menos tus paseos :)

    XXXX

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  3. Aprendiz,

    No te falta razón cuando dices que el Estado del bienestar que tenemos (o teníamos, como bien conjugas) es un despelote. Estos últimos años han estado marcados por gastos superfluos, contratación alegre y despreocupada de personal y partidas absurdas bajo la socorrida etiqueta de “Cosas progres” en los presupuestos de todas las Administraciones. Prometo próximamente un post al respecto.

    Mis temores son más bien que, con la caída del Estado del bienestar, aquí no se pueda vivir en el sentido más literal de la expresión: temo que una persona honrada, trabajadora y con estudios universitarios no encuentre trabajo; que las mafias crezcan hasta convertirse en oferentes de empleo e importantes contratistas públicos, como ocurre en Italia; que la debilidad económica y la incapacidad de hacer frente a las deudas privada y pública propicien la quiebra del Estado; que se produzcan altercados y llegue un momento en que la Policía sea incapaz de garantizar la seguridad de las calles...

    Mary,

    Tú que dominas bien el inglés y ya tienes una andadura como Yorkie no deberías pensártelo dos veces: te vas unos meses a trabajar a otro país y, aunque no te convenza para quedarte allí, la experiencia de desenvolverte en un medio distinto y el inglés aprendido ya es algo positivo que te llevas. Además, siempre es bueno hacerse a una cultura distinta de la que tenemos en España y, de paso, comprobar de primera mano la opinión que tienen de nosotros en otros países. En mi opinión, justificada.

    Yo también le tengo a Huesca un cariño que posiblemente nunca le llegue a tener a ninguna otra ciudad, pero lo que está claro es que aquí no hay trabajo y, en el mejor de los casos, habrá que ir a Zaragoza para encontrar algo.

    Gracias a las dos por opinar,

    ¡Besos!

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