miércoles, 27 de julio de 2011

Ciudadano Abós

Una vez un profesor mío de Ciencias Sociales, intentando explicar el concepto de ciudadanía, se dirigió a la clase en estos términos: “cada vez que ustedes salgan a la calle, deben recordar en todo momento quiénes son. Ustedes son ciudadanos españoles pero también ciudadanos de la Unión Europea y, por encima de todo, ciudadanos del mundo”.

Hoy, cinco o seis años después, todavía sigo preguntándome a qué se refería exactamente aquel hombrecillo histriónico de los jerséis de punto y el pelo engominado cuando nos planteaba aquellas reflexiones macrocósmicas sobre nuestra identidad. Empezaré diciendo que mi nombre es Antonio, aunque casi todos me llaman por el apellido, Abós.

Soy Abós y vivo en el país de las costas soleadas, de los toros y el flamenco. Mi existencia se desarrolla en la tierra del buen vino, de las tapas y las cañas, de las discotecas y la bacanal mediterránea: el país de la picaresca y del placer por la ociosidad, no tanto como por el descanso. Vivo en el país de los éxitos deportivos y los fracasos políticos, del mal cine y de la música mediocre. Soy votante en el mismo país que ayer gobernó Felipe y hoy gobierna Zetapé, con la inestimable ayuda de Ministerios como el de “Igual Da”. Me refiero al país donde tantísimos jetas se resumen en dos caras: los rojos y los fachas, los progres y los retrógrados, los jóvenes y los carcas...

Soy Abós, habitante del viejo continente; el de la Unión Monetaria, donde las barreras idiomáticas, culturales y afectivas se elevan muy por encima de las arancelarias. Soy parte del territorio de la Champions, la UEFA y la Eurocopa; y me enorgullezco de ser de la tierra de Churchill, de Mozart, de Kafka, de Saint-Exupéry, de Maquiavelo y de Goethe. Me estremezco con cada paso que doy sobre el escenario de la democracia, de dos revoluciones industriales y otras tantas guerras mundiales.

Soy Abós y un buen día aterricé en la “mitad” rica del planeta azul. Vivo en el mundo de la desigualdad de recursos, de las guerras encubiertas y las intimidades nimias descubiertas. Soy uno más en el hemisferio norte, donde se consume toda la droga y el crudo que enriquece a los gobiernos títeres y líderes populistas del sur, al tiempo que empobrece a millones de personas que abrazan la miseria con tanta resignación como respuestas encuentran en las religiones y el fanatismo.

Soy Abós y vivo en la época de la crisis financiera y medioambiental, de la quiebra de Bancos (de peces gordos) y banquisas por igual. Soy testigo de los adelantos de la era informática: ese campo de batalla en el que Microsoft y Apple disparan y esquivan balas virtuales, mientras algunos todavía nos lamentamos de que el verbo chatear perdiera hace tiempo el significado de “arrejuntarse con unos colegas con ánimo de beber chatos de vino”. Vivo en la edad de los avances en la medicina, en la que la cura contra el cáncer sigue siendo una incógnita; aunque duermo más tranquilo desde que sé que Sanidad reparte “píldoras del día de después” como si de golosinas se tratara. Sobrevivo en los tiempos del consumismo y de las modas veleidosas, de las revistas cuyas portadas protagonizan personas-maniquíes de cuerpo escultural, vientre plano y encefalograma más si cabe.

Soy Abós, y cada vez que salgo a la calle mi único consuelo consiste en caminar con ligereza entre esa caterva de “ciudadanos”, desoyendo las recomendaciones de marquesinas y vallas publicitarias, ignorando la barahúnda del tráfico y el levantamiento de nuevos edificios. Soy Abós y ésta es mi forma de olvidar por un momento que pertenezco a este lugar y a esta época.

3 comentarios:

  1. Dejo aquí una entrada vieja porque hoy, pese a ser miércoles y no domingo, no tenía muchas ganas de escribir. Mañana intentaré publicar con algo nuevo ;-)

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  2. Queridísimo señor Abos. Siento no haber podido comentar con más presteza desde que me comunicó su apertura del blog.

    Como le he dicho otras muchas veces me encanta como escribe. Puedo leer una y otra vez, con la misma intensidad, sus relatos, crónicas, ensayos, columnas, etc... y cada vez me parecen más cojonudamente acojonantes.

    Siga así! Le seguiré de cerca!

    Un abrazo bloguero!

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  3. Gracias por sus palabras, maestro Dani. Es todo un placer tenerle entre mis lectores. Espero poder volver a leerle pronto yo también, que me dejó ahí con el thriller a medias, jajaja.

    ¡Un abrazo!

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