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domingo, 18 de septiembre de 2011

La canción del domingo (IV)


En días como hoy me gustaría poder dormirme y no despertar hasta dentro de diez o doce años. Me muero de sed pero me faltan fuerzas para levantarme e ir a la cocina a por un vaso de agua. Lo único que me apetece es seguir tumbado donde estoy, sin mover ni un músculo. Solo. Haciendo de la espera una tortura. Preguntándome en qué preciso momento la felicidad de otra persona pasó a importarme más que la mía propia.

In your house I long to be
Room by room, patiently
I'll wait for you there
Like a stone
I'll wait for you there
Alone

domingo, 4 de septiembre de 2011

La canción del domingo (III)


Es domingo, domingo de estudio. La única biblioteca que abre los domingos en Huesca se convierte en una auténtica sauna por estas fechas, así que he optado por quedarme a echar codos en casa. La luz de primera hora de la tarde se cuela por la cristalera de mi habitación y el manual de Derecho de la Protección Social reposa sus quinientas páginas sobre el escritorio. Un café solo empuja mi mente al vacío, obligándola a zambullirse en un océano de bases de cotización, tipos impositivos, contingencias y prestaciones.

Toda una colección de cifras, porcentajes y datos inútiles que de nada sirve memorizar cuando cada año cambian con la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado. Mi ánimo y mis ganas de estudiar languidecen delante de un libro sin jurisprudencia, sin posiciones doctrinales, sin opiniones de autor... Sólo datos; poco más que un copia-pega de cuatro leyes y reglamentos. Es desapasionante.

Acudo al índice del libro. ¿Nueve lecciones de protección frente a los riesgos laborales? ¿De verdad es necesario dedicar 180 páginas a un tema tan coñazo? Quizá no sea para tanto. A fin de cuentas, todo se reduce a la siguiente cuestión: “¿qué haría Homer Simpson que no haría yo durante un día en el curro?”

Antes de empezar a empollar a fondo, decido comenzar por mi habitual lectura “en diagonal”, para ir recordando conceptos y hacerme una idea de la magnitud de lo que me espera. Toda una serie de palabros e ideas vagamente familiares van desfilando por mi cabeza sin orden ni concierto.

Supuestos generales, excepciones, incompatibilidades, órganos gestores, Mutuas, empresarios, representantes sindicales, TRLISOS, LET, LPRL, TRLGSS...

Bostezo.

Baja por maternidad, riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia natural; jubilación anticipada; auxilio por defunción; Inspección de Trabajo y Seguridad Social...

Doble bostezo.

Régimen especial de trabajadores autónomos, incapacidad permanente, período de carencia, dinámica de la prestación, cuantía, protección por desempleo, 107 por 100 del IPREM incrementado en 1/6...

El café no es suficiente. La modorra de después de comer se apodera de cada músculo de mi cuerpo y me invita a relajar los párpados, apoyar la cabeza sobre el tema 10 y echar una buena cabezada.

Pero no, no puedo. Tengo sólo cuatro días y medio para introducir a empujones toda esta información estéril en la mollera. Es ahora cuando hay que aguantar; es ahora cuando se impone realizar un último esfuerzo. Tal vez con un poco de música...

Nada, casi que me voy a la biblio.

domingo, 31 de julio de 2011

La canción del domingo (II)


Una semana más toca a su fin; llega el séptimo día. Por motivos análogos a los que expuse el domingo pasado, hoy tampoco me encuentro con ganas de escribir. Me encantaría ofrecer mi punto de vista acerca de la decisión del Presidente Torticero de adelantar las elecciones generales, que es desde luego el notición de la semana, del mes y del año; pero me parece un asunto demasiado serio como para abordarlo un domingo. Prometo ocuparme del tema en los próximos días.

Como ya os anticipé, los domingos voy a seguir una política de servicios mínimos que consistirá en dejaros por aquí una canción: es una forma tan válida como cualquier otra de no discurrir en exceso y a la vez sentirme realizado por haber publicado un nuevo post. El inigualable honor de ser canción del domingo en Un pararrayos en mi sombrero corresponde hoy a La Habitación Roja, un grupo que dio ayer un concierto en un bar de Huesca y del cual tuvo a bien hablarme una simpática lectora de este blog (espero que esta alusión le sirva de acicate para encontrar el botón de “Me gusta”).

Lo cierto es que nunca había escuchado nada de ellos, si bien el nombre del grupo quería sonarme familiar (tal vez porque me evoca la sala del fondo del bar Diez d’ Agosto, no lo sé...). El caso es que, después de escuchar cinco o seis de sus canciones y de culturizarme un poco en su página web oficial, puedo decir que me parecen muy recomendables y que coincido con la lectora en que ‘Younger’ es la canción que más me ha gustado. Ahí la tenéis.

Muy profunda, muy melancólica, muy... de domingo.

domingo, 24 de julio de 2011

La canción del domingo (I)



Unos golpes en la puerta me despiertan: "¡hijo, levanta, que te estamos esperando para comer!"

Tanteo con la mano en la mesilla hasta agarrar lo que, al tacto, parece el despertador. Son las 2:30 PM.
"Y abre para ventilar, anda, que esta habitación apesta a rock 'n roll!"

Para muchas madres rock 'n roll es, por lo visto, una forma alternativa y universalmente admitida de decir "aliento de ginebra, sudor y tabaco".

Odio los domingos. Para el común de los mortales son días de hacer poco o nada, de cansancio y aburrimiento superlativos. La vagancia, el sopor de después de comer y las horas muertas de sofá y tele van precedidos de una fuerte resaca. Un litro de agua y un ibuprofeno después sigue sin apetecerme leer, ¡ya no digamos escribir!

Me obligo a mí mismo a salir de casa un rato.

He vuelto. Sigo sin tener ganas de escribir, es más, dudo que algún domingo las llegue a tener. No me ha costado mucho esfuerzo concluir que lo mejor será que los domingos publique el típico post de relleno con la cancioncilla que me ronde la cabeza en ese momento.

Hoy es ésta, titulada "Espiando a mi vecina". Un amigo ajedrecista es el principal y único culpable de que las letras absurdas y melodías pegadizas de Un pingüino en mi ascensor martilleen mi cabeza de una semana a esta parte. Procuraré que las sucesivas canciones dominicales sean algo más serias y profundas.

Mucho ánimo y a otra cosa, que el domingo ya casi ha terminado.