domingo, 18 de septiembre de 2011

La canción del domingo (IV)


En días como hoy me gustaría poder dormirme y no despertar hasta dentro de diez o doce años. Me muero de sed pero me faltan fuerzas para levantarme e ir a la cocina a por un vaso de agua. Lo único que me apetece es seguir tumbado donde estoy, sin mover ni un músculo. Solo. Haciendo de la espera una tortura. Preguntándome en qué preciso momento la felicidad de otra persona pasó a importarme más que la mía propia.

In your house I long to be
Room by room, patiently
I'll wait for you there
Like a stone
I'll wait for you there
Alone

4 comentarios:

  1. Vendrán tiempos mejores, camarada de tablones. Y viviremos para contarlos.

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  2. Me gusta mucho esta frase: "Preguntándome en qué preciso momento la felicidad de otra persona pasó a importarme más que la mía propia."

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  3. Capitán,

    No lo dude. Antes de lo que usted y yo creemos.

    Licenciada Aprendiz,

    Esa frase es de ésas que nos asaltan la cabeza sin avisar, después de horas y horas intentando poner palabras al cóctel de emociones que bullen en nuestro interior.

    Me alegra que te guste porque esa frase es sencillamente todo el post. El resto de palabras, la canción... Son meramente ornamentales, de apoyo.

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  4. jajajajaja qué bien suena eso de Licenciada Aprendiz! jajajaja

    Es bonita la frase, sí, pero mejor no rallarse mucho con los sentimientos y con preguntas sin respuesta. No sé si es bueno o malo que la felicidad de otros nos importe más que la nuestra, desde luego es humano, lo que si es malo es que eso nos impida vivir nuestra vida.

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