Es domingo, domingo de estudio. La única biblioteca que abre los domingos en Huesca se convierte en una auténtica sauna por estas fechas, así que he optado por quedarme a echar codos en casa. La luz de primera hora de la tarde se cuela por la cristalera de mi habitación y el manual de Derecho de la Protección Social reposa sus quinientas páginas sobre el escritorio. Un café solo empuja mi mente al vacío, obligándola a zambullirse en un océano de bases de cotización, tipos impositivos, contingencias y prestaciones.
Toda una colección de cifras, porcentajes y datos inútiles que de nada sirve memorizar cuando cada año cambian con la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado. Mi ánimo y mis ganas de estudiar languidecen delante de un libro sin jurisprudencia, sin posiciones doctrinales, sin opiniones de autor... Sólo datos; poco más que un copia-pega de cuatro leyes y reglamentos. Es desapasionante.
Acudo al índice del libro. ¿Nueve lecciones de protección frente a los riesgos laborales? ¿De verdad es necesario dedicar 180 páginas a un tema tan coñazo? Quizá no sea para tanto. A fin de cuentas, todo se reduce a la siguiente cuestión: “¿qué haría Homer Simpson que no haría yo durante un día en el curro?”
Antes de empezar a empollar a fondo, decido comenzar por mi habitual lectura “en diagonal”, para ir recordando conceptos y hacerme una idea de la magnitud de lo que me espera. Toda una serie de palabros e ideas vagamente familiares van desfilando por mi cabeza sin orden ni concierto.
Supuestos generales, excepciones, incompatibilidades, órganos gestores, Mutuas, empresarios, representantes sindicales, TRLISOS, LET, LPRL, TRLGSS...
Bostezo.
Baja por maternidad, riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia natural; jubilación anticipada; auxilio por defunción; Inspección de Trabajo y Seguridad Social...
Doble bostezo.
Régimen especial de trabajadores autónomos, incapacidad permanente, período de carencia, dinámica de la prestación, cuantía, protección por desempleo, 107 por 100 del IPREM incrementado en 1/6...
El café no es suficiente. La modorra de después de comer se apodera de cada músculo de mi cuerpo y me invita a relajar los párpados, apoyar la cabeza sobre el tema 10 y echar una buena cabezada.
Pero no, no puedo. Tengo sólo cuatro días y medio para introducir a empujones toda esta información estéril en la mollera. Es ahora cuando hay que aguantar; es ahora cuando se impone realizar un último esfuerzo. Tal vez con un poco de música...
Nada, casi que me voy a la biblio.
Que "bonitos" recuerdos de mis domingos de estudio...
ResponderEliminarConocí a alguien como tú hace muuuuchos años.
ResponderEliminarHoy les hablo de usted en público y tendría que pedir cita para tomarme un café con cualquiera de ellos.
Ánimo Tablones!!! ya queda poco. Puedes!!! claro que puedes ;))
Trija,
ResponderEliminarMenos mal que has puesto "bonitos" entre comillas, porque si no... jajaja. Sólo hay algo peor que estudiar un domingo, y es estudiar un domingo de verano mientras tus amigos están en la piscina, viendo una peli o en la terraza de un bar céntrico tomando unas cervezas.
Nagore,
¡Muchas gracias por el ánimo y bienvenida! :-)
Lo cierto es que de momento hay un hueco en mi agenda para cualquier amigo al que le apetezca un café y una grata conversación, y espero que, a pesar de los no pocos bandazos que da la vida, pueda seguir siendo así por mucho tiempo.
Por otra parte, espero que nunca nadie se sienta obligado a tratarme de usted... Es algo que sólo mola cuando viene de gente a la que le sale espontáneamente, véase el sr. Neri, jejeje.
Eso es de lo menos...
ResponderEliminarPara mí, es una satisfación enorme (se me cae la baba) cuando veo a aquellos compañeros de pupitre y biblioteca, a aquellos que como tú se sacrificaron tanto, mientras otr@s (jeje) nos soplábamos las cervezuquis por jarras y estudiábamos la "noche antes", como han cumplido sus sueños y hasta donde han llegado.
Y a tí... tambien te veo. Si, siiii...;) te veo aunque no te vea :))))
Vaya rollo. Memorícelo bien por si pronto desaparece la Seguridad Social...
ResponderEliminarEl trabajo y el esfuerzo llaman siempre a los mejores. Todo tiene su recompensa, tarde o temprano.
ResponderEliminarNagore,
ResponderEliminarMe subes el ánimo no te imaginas cuánto, jajaja. Entre tus palabras y que me acaban de comunicar que he sido de los pocos que han aprobado el examen que hice el viernes, ahora mismo estoy flotando en una burbuja de felicidad.
Al Neri,
Pues con la situación en que han quedado las cuentas públicas tras ocho años de administración PetaZeta, yo no lo descartaría. Como poco, en las prestaciones de carácter sanitario se prevén buenos recortes de aquí a no mucho.
Capitán Alatriste,
¡Bienvenido a Pararrayos! No sabe cuánto celebro verle por aquí. El más vivo ejemplo de que el esfuerzo al final siempre se ve recompensado es usted: pezado de curso que se ha marcado, artista :-)